Apuntes de un asalariado

Los meseros en realidad no anotan lo que el comensal le ordena. 

Hacen como que ponen atención mientras redactan una lista de apodos para los clientes y a un lado escriben los tuits que se le están ocurriendo con la palabra chilaquiles. 

Los oficinistas no toman nota de lo más relevante de una junta. 

Dibujan garabatos de penes en la boca de sus jefes. Corazoncitos junto a la cara de Putin  y pezones a la foto de Elba Esther en prisión, porque al menos alguien se acordó de traer el periódico. 

Tan fácil como que un día los empleos fueran interesantes. 

Melissa Amezcua